La Segunda B-Pro, genera muchas dudas de ser Pro

La agencia de fútbol JEP Sports Management, de varios puntos de vista y de artículos publicados en internet sobre la nueva Segunda B-Pro, analiza los puntos débiles y las dudas que genera esta nueva categoría del fútbol español, que parecía prometer ser más profesional que la segunda b actual, pero la realidad dista mucho de lo prometido. Una categoría de nuevo cuño, que pasará a ser el tercer escalón del fútbol español y que, en contra de lo vendido en su día por la RFEF, hoy por hoy muchos clubes intuyen que será más Segunda B que 'Pro'.

 

Más de 60 clubes de Segunda B están citados la mañana de este jueves a una reunión en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para conocer detalles de la futura Segunda B-Pro o, como por ahora se conoce oficialmente, Primera División RFEF.

 

El punto en el que se encuentra la comercialización conjunta de los derechos audiovisuales de los clubes (estos tendrán que cederlos) y del 'naming' de la competición (se busca patrocinador principal al estilo de lo que ocurre con el Banco Santander y las competiciones que organiza la Liga de Fútbol Profesional) son probablemente los dos temas que más interesan a los convocados, entre los que se encuentran tanto equipos que ya se han ganado en el césped el derecho a participar en ella (es el caso del Alcoyano), como aquellos que todavía tienen opción de conseguirlo (el Hércules y La Nucía, por ejemplo).

 

Ahora bien, el que precisamente haya clubes importantes dentro de este segundo grupo (además del blanquiazul, desde el Real Murcia al Deportivo de La Coruña, pasando por el Córdoba, el Lleida o el Racing de Santander) no parece que vaya a permitir ofrecer grandes detalles más allá de que continúan los contactos (sin querer menospreciar a nadie, a nadie le escapa que el valor del producto puede variar bastante, hasta el punto de que no se puede descartar ahora mismo la posibilidad de que se amplíe el número de 40 participantes previsto inicialmente con invitaciones (eso sí, habría que pasar por encima de las normas de competición, como ya se hizo la campaña pasada).

 

Respecto al operador interesado, el runrún entre los clubes es que Mediaset habría ofrecido cinco millones de euros por temporada, suma que se queda a años luz de las primeras estimaciones que desde Las Rozas se hacían el pasado verano. Cómo se repartiría la misma (si en cantidades iguales para los 40 clubes o partiendo de un fijo y atendiendo a otras variables) y, en consecuencia, a cuánto ascendería finalmente el ingreso por esta vía (a varios clubes se les ha deslizado que se aspira a que el reparto deje unos 300.000 euros), a buen seguro que serán otras de las cuestiones sobre las que los clubes pedirán luz.

 

Cómo será el reparto de los 40 equipos participantes en dos grupos también preocupa y es que no es lo mismo que haya un sorteo puro a que se haga una división norte-sur, básicamente por los gastos de desplazamiento (y si se seguirán subvencionando los viajes hacia la península o de esta a las islas y ciudades autónomas).

 

En cuanto a las plantillas, parece claro que habrá un máximo de 22 fichas (las mismas que en la actual Segunda B), pero no se ha decidido todavía cuántas de ellas deberán ser sub-23 como mínimo.

 

Además, tampoco está claro el número mínimo de licencias profesionales (ahora se exigen un mínimo de 10), pero tendrán que ser todas de confirmarse que se quiere que todos los futbolistas estén dados de alta en la Seguridad Social (en este tema se ha avanzado mucho en los últimos años, pero todavía hay plantillas con casos en los que más que una prestación salarial hay una compensación de gastos).

 

Aunque en su momento se habló incluso de establecer un límite salarial mínimo (la retribución bruta mínima en Segunda A es de 77.500 euros), parece que este asunto no se va a contemplar a corto plazo, en gran medida porque el volumen de ingresos anunciado no va a ser precisamente tal.

 

Y respecto al 'fair-play' financiero, todo apunta a que habrá una temporada de carencia, es decir, que no será necesario estar al día (sin deuda o con deuda, pero aplazada) con la Agencia Tributaria y Seguridad Social para participar en la primer temporada, pero sí en la segunda y tanto de lo mismo respecto a infraestructuras: básicamente, el aforo mínimo de los estadios (en Segunda A se exigen una capacidad mínima de 6.000 localidades) y el tipo de terreno de juego (no sería obligatorio la próxima campaña contar con un terreno de juego de césped natural).