Una mirada desde la CNV al documental de Carlos Alcaraz.
Recientemente vimos el documental de Netflix sobre Carlos Alcaraz y su equipo. Nos emocionó. Nos acercó a su humanidad, a la del propio Carlos y a la de quienes lo acompañan. Admiramos el compromiso, el cariño, la entrega y la precisión con la que le cuidan: entrenamiento físico, fisioterapia, nutrición, estrategia, comunicación, medicina, gestión…
A la vez hubo algo que nos sorprendió y conmovió profundamente: la gestión emocional aparece como uno de los mayores retos… y no vimos un acompañamiento en este plano. ¿Por qué ese vacío en algo tan trascendental?
A lo largo del documental, tanto Carlos como su equipo mencionan el impacto de lo emocional: frustraciones, miedos, momentos de soledad interna, dificultades para expresar o regular lo que sienten. Y como practicante y experta de Comunicación NoViolenta (CNV) y del acompañamiento emocional en el ámbito deportivo, no podemos evitar imaginar cómo se transformarían muchas de estas situaciones si contaran con una mirada empática, transversal y profesional para cuidar esta dimensión.
Un ejemplo concreto
Cuando Carlos expresa que necesita “irse de fiesta” y el equipo no lo ve claro y lo desaprueba, hay un desencuentro porque no hay un espacio de empatía y de poner encima de la mesa las necesidades de todos, es una lucha por la razón. Desde la CNV entendemos que, seguramente, Carlos está tratando de cuidar necesidades tan legítimas como la diversión, la libertad, la autonomía, la conexión, el juego, la espontaneidad, el descanso emocional…
Y también comprendemos las necesidades del equipo, que probablemente son: compromiso, coherencia, confianza, respeto por el esfuerzo compartido, poder contar con, tranquilidad, seguridad….
No se trata de quién tiene razón, sino de poner en valor y en conocimiento de todas las necesidades de todas las partes para encontrar estrategias que puedan cuidar de todas ellas.
Por ejemplo, una alternativa a “irse de fiesta” podría haber sido compartir una actividad lúdica con su hermano y amigos que no comprometiera su descanso y forma física.
Cuando las necesidades se visibilizan y se validan, se abren caminos creativos y sostenibles para cuidar de todas las personas implicadas. Hay un momento muy bonito en el que eligen como estrategia, jugar un partido de golf, y allí vemos cómo se liberan tensiones, como afloran sonrisas y se genera esa conexión humana, y a la vez, esa desconexión del “tengo que”. Qué tan importante, vemos, sustituir el “tengo que” por el “yo elijo” desde la libertad y tal vez desde el querer contribuir desde el corazón.
Validar el dolor emocional: otra forma de fortaleza
Hay un momento que nos tocó especialmente que es cuando Carlos dice: “No tenía la fuerza mental para aguantar. Para ir allí y sentirme de esa manera, mejor no jugar al tenis”, aunque fuese un momento, después de verle sonreír tantas veces con la raqueta en la mano, ¡qué pena y qué duro debe ser sentirse y pensar así! En momentos como éste, al igual que cuando expresa miedo, enfado, incomodidad por las molestias físicas, hemos comprobado que lo que suele ayudar y desbloquear no es un consejo, ni una solución rápida… sino un espacio de validación, de empatía, de escucha real.
Desde la CNV vemos la vulnerabilidad y todas las emociones, no como debilidades, sino como mensajeras de necesidades profundas. Validarlas no debilita al deportista, lo fortalece desde dentro, le permite reconectar con su centro y tomar decisiones más alineadas y sostenibles.
¿Y el equipo? También necesita empatía y herramientas para sostenerse y acompañar
En varios momentos, el entrenador expresa sus dudas sobre si de esta (su) manera, Carlos podrá llegar a ser el mejor de la historia, incluso llega a decir: “no sé si podré aguantar”. Imaginamos la impotencia, frustración, desengaño…de este gran profesional al que vemos entregándose, dando lo mejor de él y que, probablemente, en muchos momentos ni sus necesidades están cubiertas ni recibe la empatía, confianza y escucha que le gustaría.
O cuando el agente, con cara de preocupación, menciona que “tiene que aprender a gestionar el dolor”. Seguramente detrás de esas frases hay ganas de cuidarle, entrega, compromiso, ganas de ayudar, necesidad de sentido y confianza y puede que se sienta impotente al ver sufrir a Carlos.
Ellos y los demás también merecen ser escuchados y acompañados. Por eso desde una mirada sistémica, con la CNV, ofrecemos procesos de acompañamiento que integran a todo el equipo: entrenadores, médicos, agentes, familia… Porque cuando a todos les llega valoración y notan que son vistos y tenidos en cuenta, el clima se transforma y se puede construir un compromiso genuino, no basado en la exigencia, sino en la conexión.
Una propuesta desde el corazón
Escribir este artículo responde a nuestra necesidad de contribuir y a las ganas de poder ofrecer herramientas que permitan dar sentido a lo que hacemos en nuestra vida cuando nos cuesta encontrarlo, o se ha perdido o diluido por el camino.
Carlos, equipo, familia:
Este mensaje nace desde la admiración y el respeto por lo que hacéis y quienes sois.
Y también desde un profundo deseo de contribuir.
En Practicando la CNV y JEP Sports Management, llevamos años acompañando procesos emocionales dentro y fuera del ámbito deportivo. Sabemos que la gestión emocional no es un lujo, sino una necesidad fundamental para el bienestar y el rendimiento sostenible. Y lo hacemos de forma cercana, lúdica, profesional y transformadora.
Ofrecemos acompañamiento individual, formación a equipos técnicos, sesiones de grupo y herramientas prácticas para que cada deportista aprenda a sostenerse emocionalmente en su día a día.
Creemos firmemente que el verdadero éxito se construye también desde el equilibrio interior.
Si algún día queréis explorar esta mirada, estaríamos encantadas de caminar con vosotros.







